Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de marzo, 2011

¡Atrapado!

¡Atrapado! Algo le   aprisiona el pensamiento, las paredes entre osamenta son su escondite mientras su cuerpo erguido lo delata; Sí, ahí estás con una sonrisa de “Gioconda”; Ahí estás, sé que no lograste camuflarte y andas herido buscando una mejor suerte, Donde el ocaso se oculta…donde no serás nadie. No alcanzaste la luz rojiza dorada, sino un sol; (el astro grande que calienta la Tierra), Sol de mediodía que te señala hasta la sombra. Buscas la salida…no hay puerta, no   esperanza… Cerraron la ventana y todo es blanco; blanco tiznado del negro por las noches. arrinconado por las mismas paredes del cuarto, derramando sal del ojo, ahogándose en el suelo. Lo mirarás deslizándose entre el llanto; manchando su ropaje, buscando minimizarse y pidiendo a Dios su arrebato, un infarto. Manchándose de sangre intrínseca. Prisionero de su propia esclavitud, arrastrándose por los callejones de su existencia; Dejado al viento cual papalote en ventolero; a su suerte, en abandono y ante un...

El tintero del poeta

El tintero del poeta “Vació su libidinal esencia y llenó el mundo” Vació su libidinal esencia y llenó el mundo; testigos lo fueron, hoja, puño y papel… Testigos lo fueron… Y pensó ser inmortal en sus sueños; y sumergió su pluma y   vertió sus deseos. Vertió sus deseos… Tinta roja y escambrosa y él su caucásico   dueño… Amarguras del pueblo hoy recuerdan su vida; puño y letra; hoja y soledad… Puño y letra buena, nunca torcida. Y con delicadeza su pluma azul trazaba un   cielo…   Cuando pegó la tarde oscura… vació sus frascos… Vacío el tintero…y sin alma quedó el pueblo. Le encontraron su último poema testigo; y con sus letras fue raptado por Dios al cielo… Puño y letra lo llevó… Lo recuerdan como loco y como héroe; y por sus letras fieras, así lo recuerdan. Cuando partió sólo un reguero de tinta negra… Y su alma inmortal quedó atrapada... Quedó atrapada en su letra.   SSS CALU SSS Así lo recuerdan hoja, puño y papel. ¡Así lo recuerdan!

! AQUÍ !

¡AQUÍ! Te siento porque estás; aquí… A mi lado; saludando desde adentro; palpitándome el  corazón y sudando entre las paredes; impregnándote; tiñendo la blancura de la casa. Te disfrazas de  silencios que rebotan en ecos aquí. Escarbas mi suelo desestabilizando mi pisada; paseándote entre las cortinas; Haciéndote sentir. Estás  sobre mi cuerpo; y  firmando mi piel. Te llamaré injerto; acá clavada, por dentro; cruzándome  las venas para hacer eterna la condena; Mi condena aquí… Explayas recuerdos a mi mente; Exprimiéndome… Cada segundo vivo; cada segundo inerte… lo que fue y no podrá ser; cada palabra muerta; No te esfumes del horizonte y menos lo galopes en tu mirada… la nuestra; por no decir la que fue. Hay sensaciones anulando mi sexo; celibato de arañazos; celibato bajo las sábanas; tus sábanas… Las nuestras. ¡Salte del abismo!; Cruza la muralla invisible; exuda incienso en el quemador; Salte inmortal; salte por piedad… ¿Qué quieres saber?; ¿Mi triste verda...

El SACO DE HUEVOS

El SACO DE HUEVOS...       Todos lo son; frágiles y calientitos cuando salen; aún los hay con plumas adheridas a las paredes de la cáscara; algunos vienen de madres distintas que tristemente los vieron partir en manos del avicultor. Otros corrieron la mala suerte, o buena suerte; de haberse escapado de la mano de quien  saca dinero a su existencia; sí, estos actualmente se pavonean entre el gallinero o fuera de este viendo como los demás; los desdichados; llegan a formar parte del mismo cesto de huevos que se balancea cada mañana en manos del avicultor y en el peor de los casos resbalan al comal. Ese día no era como todos, porque en la mañana  se escuchó un estruendo inexplicable en el ambiente, inexplicable y repetitivo  casi como un gruñido voraz que ninguno de los trabajadores pudo comprender.       Del ponedero al cesto, del cesto al saco... -¡Al saco!, !se ha vuelto usted loco!....