¡Atrapado! Algo le aprisiona el pensamiento, las paredes entre osamenta son su escondite mientras su cuerpo erguido lo delata; Sí, ahí estás con una sonrisa de “Gioconda”; Ahí estás, sé que no lograste camuflarte y andas herido buscando una mejor suerte, Donde el ocaso se oculta…donde no serás nadie. No alcanzaste la luz rojiza dorada, sino un sol; (el astro grande que calienta la Tierra), Sol de mediodía que te señala hasta la sombra. Buscas la salida…no hay puerta, no esperanza… Cerraron la ventana y todo es blanco; blanco tiznado del negro por las noches. arrinconado por las mismas paredes del cuarto, derramando sal del ojo, ahogándose en el suelo. Lo mirarás deslizándose entre el llanto; manchando su ropaje, buscando minimizarse y pidiendo a Dios su arrebato, un infarto. Manchándose de sangre intrínseca. Prisionero de su propia esclavitud, arrastrándose por los callejones de su existencia; Dejado al viento cual papalote en ventolero; a su suerte, en abandono y ante un...
"La rebelión de las letras"