A los esfuerzos de los científicos: Ian Wilmut y Keith Campbell Siento pesar por las tretas de mis manos; nunca podría rebatir las proyecciones de mis ojos, trato de dilucidar la oscuridad con cada parpadeo, y al cambiar la frecuencia, la destrucción es un verdadero caos, por no decir Apocalipsis y yo que me negaba a creer semejante cosa… Arrebaté aliento de las manos indebidas, le adelanté a “Dios” sus malas intenciones, pero… ¿cómo no ser yo si fue mi idea? ¡Querían crédito?; pues ¡No! — Cálmese, Klacman. Lo veo preocupado y no es bueno. — ¡Calmarme!, parpadee… ¿sabe a quién buscan!, están cerca de mi rastro. No subestime al sistema. Solo Ham, otro científico como yo, podría comprenderme. Por eso lo inmortalicé en un espectro desde su muerte, él sabe que la curiosidad es inherente al ser humano. Desde pequeño mi fijación fue crear de la nada; así h...
"La rebelión de las letras"