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Mostrando las entradas de 2025
  A. — El origen —                                                                              (👉clic acá para el audio del texto)      — Delfina Umaña, Leonor Agüero y Wilberth Arce, ¿dónde estarán?… Veamos… Delfina Umaña, Leonor Agüero y Wilberth Arce.  Vine acá porque supuse que justo en este lugar estarían los restos de un hombre que, según me enteré hace poco y por boca de la misma Mamiñita, fue una mierda en vida; pero que, al no haberme permitido dormir durante varias noches a lo largo de mi infancia, trascendió la barrera de lo miserable que se pueda llegar a ser: aún muerto decidió mantener su hechura de mierda. Y ahora parece que ni siquiera está sepultado en este sitio.      —Señor, no hable así de los muertos. Es muy fácil hablar mal de...
  K. — El encuentro con Rosendo —                                                 (👉clic acá para el audio del texto) —¿Qué q uieres, Mamiñita!, ¿por qué gritas como una loca a estas horas? ¿Por qué sigues frecuentándome si vos me habías echado de la casa? Grito porque llevo décadas amando a una sombra , porque no encuentro mayor explicación sobre mi vida; también llego decidida esta noche a que se me diga por qué mi cuerpo sigue intacto… La verdad que no, no es a eso a lo que vengo; ya solo me interesa verte, Rosendo Buendía. Y vos preguntando que qué quiero como para s entirme timada en los nudillos de los dedos, en los quiebres de la piel y los retazos que son mis manos. ¿Ya te habré perdonado por violar a nuestra hija y hacerla morir con el nacimiento de los gemelos? Maldito demonio, porque con tu muerte te perdoné y hasta llegué a aceptar que no...
  G. — El reencuentro con tía Edu en el inframundo —                                                                       (👉clic acá para el audio del texto) —Bienvenido, Marloncito, ¿a qué venís a un lugar donde no deberías estar? ¿Acaso venís como si tu vida se pudiera rehacer después de lo de Gio? En verdad que sos un Caín herido, sin embargo, te tengo que ser sincera: aún no hay perdón para nadie en este lugar y a tu hermano quién sa be en donde lo fueron a zampar. —Tan punzante como siempre, tía Edu. Si estoy acá es solo por una promesa que te hice a vos antes de morir, ¿recordás? Solo por vos y por el tal Rosendo, a Gio dejémoslo por fuera que ya mucho me ha lastimado. —¡Por mí? No me hagás sentir culpable por tu vida.   —¿Culpable por qué? Dejá de hablarme como si escondieras algo q...
  J. — Las dos sin nombre ni importancia —                                                                            (👉clic acá para el audio del texto) Hay un cristoafuera y de tez blanca como el hueso del hombre . Uno que colgado nos hace ver un cielo no tan pulcro. Cuando llueve se baña de la vergüenza de los santos y hace que sus lágrimas escurran por todo su cuerpo humano hasta mojar la tierra. Pero es engañoso, porque esconde su blancura con los tintes toscos y descuidados del retoque impío de la mano alzada de algún pseudo artista. Antes bien, se estaba descascarando antiquísimo y regando su piel muerta de cemento por encima de las tumbas. Su mirada malograda por lo menos era sincera. Pero ahora que no sabemos a cuál Cristo le hablamos, tampoco sabemos lo que de él esperaremos, al...
  C. — Lo que fue de Marlon después de la muerte de su tía —                                                         (👉clic acá para el audio del texto)   San José no fue lo que yo esperaba, una tierra donde cada quien es su propio vicio y esa implacable vida, la destitución de la esencia humana. El olor al pavimento mojado, las basuras con pies y brazos en cada esquina, y el silencio de los demás que nos hace egocentristas. Todo fue lo mismo.              Nunca me casé, solo pagaba por prostitutas para saciar mis propias pasiones y no es que fuera huraño con las mujeres, pero no encontré algo distinto en una o en la otra: Todas las que conocí eran retazos dejados por otro hombre. Y cuando un hombre escucha las experienc ias de tantas mujeres lastimadas, es mejor que huya le...
  I. — El clamor de la inmortal Mamiñita —                           (👉clic acá para el audio del texto) Las luces de los autos tiñen y destiñen la calle; pasa uno, luego otro; pero todos se van alejando, llevan sus exhalaciones hasta la calle que casi se acerca a mi hogar. No estoy dormida, sigo en pie. Soy como una palmera que se dobla pero no cae. No duermo aún, el sueño es para los que evitan el mañana y, en mi caso, el mañana se ha vuelto mi casa constante. Me rasguño, he tocado cables de alta tensión, me he atravesado al tren, al carro y a todo lo que me pueda frenar la existencia, pero no obtengo nada. Tal vez por algún conjuro mal hecho o porque siempre dejo mi conciencia en casa y no cargo el mínimo respeto ante la muerte: no le temo. Le he gritado en la cara que no me asusta su rostro de calavera, pero ella tampoco me teme. Las dos nos echamos el pulso diariamente y todo queda en la línea media, ni...
                                         F. — El encuentro desde la mirada de una muerta —                                                          (👉clic acá para el audio del texto)   Soy una niñita de vestido blanco que habita en el recuerdo de su familia. No estoy sola en este valle de los muertos, estoy con mi tío.  A él lo amo porque siento su amor correrme desde la punta de los dedos hasta el corazón y porque siempre  he sido su little princess. Al regreso del trabajo no olvidaba traerme un chocolate, una postalita colorida, alguna flor, un mango o un marañoncito.  El marañoncito decía que era rosadito como mis cacheticos. Aún hace la misma expresión cuando acá traen alguna rosita. Me sienta en sus regazos, l...
                                         H. — Conversación póstuma al reencuentro con tía Edu —                                                  (👉clic acá para el audio del texto)     ¿Será que Rosendo se llevó un secreto a su tumba?, ¿alguna guaca no develada que nos dejó pobres? ¿Y de quién es familia, si nunca me lo presentaron o mencionaron? ¿Un tío abuelo que no conocí y de quien la tía Edu no alcanzó decirme nada? Si es así, fue solo un miserable que dejó a toda su descendencia comiendo mierda y debe estarse muriendo de la risa, porque nos reunió a todos para hacernos saber que un pobre nace, crece, se reproduce y muere entre la miseria. —¿Qué es lo que te tiene tan inquieto, Marloncito? Te movés de un lado al otro como si estuvieran devorá...