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Dios mío, ¿dónde estás!



Pseudo poema 2:                    Dios mío, ¿dónde estás!

A Jairo Mora Sandoval 

(22/03/1987—06/06/2013)

 

Instrucciones: Acompañe este poema

con el sonido del mar, pues incluso

el texto simula el vaivén de sus aguas.

 

Hay una serpiente silenciosa

y de escama verde-blanca

que recorre la costa

de norte a sur

esquivando

la arena.

Hay un enorme sol azulgrana

que besa a la serpiente

que ya no es blanca.

Se acuesta con

el cangrejo

y lo viola.

Se esconde Poseidón en su cobija,

las parejas con aquella brisa

y el castillo de arena

encontró la condena

de una ola

revoltosa.

Así

es la costa

que hila bordado

y cobija al soldado Jairo Mora.

Llora la baula, ya sangra por el costado.

Llora la tierra, se desangra por el costado…

Su sien sufrió la abolladura de la bala mordedora

y ahí

besó la arena

como terminando su faena,

el héroe de lo verde, el vigía de la litera

donde la serpiente seguirá callada y serpenteando

el perro rabioso ladrando y la noche inmunda matando.

Hoy que en mis ojos hay candelas, Dios mío, prenderás tus velas,

y hoy aquí

lloraremos como Vallejo,

por los soldados de lo verde que se van

y por los silencios pretenciosos que zapatean vals

sobre olas tempestuosas de un mar desquiciado de azulejos,   
y jugaremos con el viejo dado hasta saber quién sigue en el juego

de las jaurías que merodean la playa en la noche y en pleno azul del mar.

Si para defender la naturaleza no hay hombre que valga mucho en ningún lugar,

                                                          Dios mío… dios mío… ¿entonces vos dónde estás!

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