Los estancados
En Costa Rica, el sistema social, las acciones gubernamentales (sobre todo las políticas y económicas) y los diferentes ministerios de educación que, a lo largo de la historia han reinado en el país, han construido lo que hoy somos… un pueblo conformista y dependiente.
La precocidad de las acciones educativas de nuestra nación, desde un marco histórico, perfiló esa educación hacia el futuro, al tomar como referente que desde los tiempos de la colonia, la educación residía en aspectos religiosos y políticos y que las corrientes externas (ideas del Renacimiento, la Ilustración, el Positivismo y la Revolución Francesa) tuvieron un impacto profundo en el desenvolviendo y encause en la idiosincrasia gubernamental que rige hoy en día, estas ideas, vale la pena resaltar, no fueron paridas en suelo costarricense, sino copiadas de otros países; en su mayoría europeos. A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, la educación se limitaba a enseñar lo más básico y no existía por lo tanto la secundaria ni la universidad.
Sin embargo, y gracias a las gestiones del Dr. Florencio del Castillo¹ y su logro, la creación de escuelas para la enseñanza de la lectura y la escritura; ya aseguraba un progreso para el país que culminó, en aquel entonces, con la creación de “La Casa de Enseñanza de Santo Tomás”. Después de la creación de las universidades estatales, el establecimiento de las privadas y la revisión constante del currículo que ellas ofrecen, la incertidumbre del destino como nación parece tener una tonada más económica que social (el capitalismo vs. el humanis-
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1. Clérigo y político costarricense ( 1778-1834). Representante de Costa Rica en las Cortes de Cádiz.
mo), la carrera desaforada por un “conford” rápido.
Si bien, Costa Rica se ha caracterizado, en la zona centroamericana, por su adelanto en el campo de la educación y su incursión en aspectos tecnológicos, la creciente demanda de los países, de la primera élite, inmediatamente remiten a varias preguntas: “¿Será capaz, el país, de convertirse en una nación protagonista y no una que dependa de la economía de otros países?, ¿Saldremos del estanque y lograremos erradicar el pseudónimo de “Tercermundistas”?, ¿podrá una economía basada en el desembolso extranjero surgir y disminuir la dependencia hacia las inversiones externas?. Un concepto, muy trabajado en la psicología social de argentina (Enrique Pichon-Rivière, 1987) viene a complementar y enriquecer el concepto que necesita esta nación; el "protagonismo":
Ser protagónico implica considerarse autor de las acciones que se desarrollan y de los discursos que se construyen. Pero además, implica sentirse responsable por las consecuencias buenas o malas de las acciones y de los discursos que se realizan.
Cuando se parte de este razonamiento, indudablemente, se debe, irónicamente, mostrar al costarricense autor (creativo) que, según cifras publicadas por la CINDE² en el 2009; depende en gran parte del sector de "Servicios” que se ha venido consolidando como uno de los mayores empleadores de nuestro país. Servicios provenientes de mano extranjera, tipo “Call Center”, “Empresas médicas”, “Casinos virtuales” y la imagen de “Paraíso sexual” (ya difundido por nuestros propios medios de comunicación) nos han heredado mucha de nuestra economía.
Claro, no se duda del perfil de egresados en las áreas técnicas (que parece ser la preocupación del Ministerio de Educación Pública con su campaña de convertir los colegios académicos en técnicos), ya que gracias al crecimiento y nivel de complejidad en los procesos que se realizan en nuestro país (la mano de
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2. Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo
obra de calidad que se ofrece acá), que coloca a Costa Rica en el mapa mundial
como un destino sumamente competitivo para la inversión extranjera; es que, también se ha generado al costarricense conformista, dependiente y con poca capacidad de creer en sí mismo (sobre todo en su capacidad de crear su propia economía)
El ecoturismo (turismo ecológico) poco a poco pierde fuerza, y aunque aquel sueño de vacaciones soñadas, sol y palmera, gente “Pura Vida”… y hasta la idea, que poco a poco se desvanece, de ser el país con la gente “más feliz del mundoᶟ” es popular internacionalmente, la realidad interna parece ser más tóxica y emocionalmente perjudicial, porque, si bien se ha logrado vender cierto nacionalismo (ya aceptado), por otra parte se adormece al hombre creador que que desea ser el dueño de su propio destino sin la dependencia de algún agente externo; con una expresión más dañina y que está cargada de orgullo colectivo: “De todas maneras somos la mejor economía de Centroamérica” ; conclusión errónea, comparándonos con Panamá.
Pero… ¿Dónde se germina ese conformismo costarricense?, la respuesta parece sencilla, en la casa de cada uno de los individuos que componen al país, en Costa Rica. Sólo basta con escuchar una conversación típica de la jerga juvenil “ Estoy ganando muy bien” “¿En qué trabajás?” “En un Call Center” “¿Y no pensás estudiar alguna carrera universitaria?”, “¿para qué?, si yo así estoy bien”. El diálogo del conformismo, de la no superación iza bandera cuando al costarricense se le exige preparación o cuando sabe (en sus adentros) que la requiere.
Al final del camino, se encuentra el currículo educativo; posible respuesta a la sequía de las futuras generaciones de costarricenses; pero desgraciadamente parece que en lugar de enfocarse en formar seres humanos creativos (no productores en masa) se ha adaptado muy bien para conseguir al costarricense promedio, entonces aflora el ciudadano que ha “logrado sus metas” el… “aquí me quedo”, “yo estoy bien, hay otros peores”, porque no es capaz de ampliar sus hori-
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3. Happy Planet declara que Costa Rica es el país más feliz del mundo en el 2012.
3. Happy Planet declara que Costa Rica es el país más feliz del mundo en el 2012.
zontes, sus metas son lo que es en su presente; no hay metas más allá que lo que ya obtuvo, es un ser humano que reproduce y copia ideas de otros personajes. Al pueblo costarricense se le educa para ser obrero, no jerarca; se nos ha ubicado a todos en la clase media de una manera conveniente… No somos clase baja como para querer salir del abismo existencial, ni somos de la clase alta que genera ingresos y posee opciones de inversión. Somos la simple y llana “clase media”, la que se estanca y que está bien donde está (si es que está).
En la educación, la presión que vive el educando responde a procesos de globalización (bajo la justificación de que los programas educativos son las armas que el educando necesitará para salir adelante), el currículo se amolda a esas necesidades primarias (abastecimiento) y no a las de autorrealización o reconocimiento social descritas por Maslow (George Boeree; 2003). Es decir, el costarricense promedio, es feliz porque por lo menos lleva el sustento necesario a su casa y arrincona la superación personal y los deseos de surgir, bajo el eslogan universal “Ser el país más feliz del mundo” y el estado, los medios de prensa y la misma población cobijan ese pensamiento conformista sin dejarlo explorar en otras áreas.
Los fundamentos de Paulo Freire quedan relegados en la identidad costarricense, no porque no se puedan amoldar a nuestra sociedad, sino porque no es conveniente enseñar a pensar y utilizar los conocimientos para el beneficio propio y la superación. En su libro “La pedagogía del oprimido” explica que “el sujeto oprimido, deja de ser oprimido cuando accede a una educación contextualizada y, pasa entonces de ser partícipe de una pedagogía de opresión a una donde los hombres están en proceso de permanente liberación” (Freire, 1967).
¿Cómo, entonces, se perfila la educación costarricense?, ¿cuál debe ser la estrategia para forjar una raza de estudiantes que lleven el nombre de Costa Rica en alto?; si el estado no realiza las adecuaciones pertinentes; tanto en alcances como en proyecciones; ni en la misma integración y contacto con otros países, los cercanos y los aún más desarrollados; si no lo hace el camino no será provechoso, pero si por el contrario valora los alcances y propone un currículo integrador, en distintas áreas; tal vez, con el tiempo, se pueda ver un cambio.
Las generaciones actuales están seducidas por el poco compromiso; la ausencia de valores, tal vez no religiosos pero sí éticos, estéticos y morales, que son pieza fundamental para la convivencia entre semejantes. Un currículo novedoso tendrá que enfrenar los cambios y la aculturación de otras sociedades a la nuestra. Necesitará de actores dispuestos a olvidar el pasado y construir el futuro.
Si la enseñanza o los programas hubieran evolucionado de hace rato, tal vez tendríamos algún “Einstein” caminando entre nosostros, pero al costarricense que logra su sueño lo tenemos allá lejano; sirviendo como estrella inalcanzable para muchos jóvenes; porque acá no existen los medios necesarios para explotar a las mentes brillantes, por eso tendrán que emigrar, para que cuando se les mencione en algún libro sentirlo cercano, aunque en realidad, al tocar suelo tico se convierta de nuevo en un completo desconocido.
Esta sociedad costarricense está hambrienta de literatura, no la impuesta por los programas de estudio, sino una literatura atractiva para el individuo en la cual se valoren sus gustos y/o preferencias, debe ser selecta, casi como cuando se escoge el café de preferencia; nadie toma un sorbo de algo que es de su desagrado. Se han cansado los jóvenes de que los adultos escojan su literatura y debido a este cansancio no debe extrañarse que el día de mañana ya no quieran leer.
El país necesita hacerse un alto y un replanteamiento, algo que evite un futuro desastroso, la poca educación en sexualidad en una era tan libertina, donde las satisfacciones personales están por encima de las responsabilidades parecen marcar el compás de los niños y jóvenes. El país de derecho, enseñado incautamente por los padres, madres y políticos corruptos que se sirven de tergiversar la magna constitución política está por encima de aquel país del compromiso. En su interior, muy a lo propio, cada costarricense sabe cuál es el problema…
La sociedad se construye, hoy con el pasado, conforme pasa el tiempo se hace presente y cuando arribe al mañana inevitablemente se hará otra vez presente.
Al final del quehacer educativo el “currículo⁴ ” sólo es una carrera a la que se debe asistir; pero no es la meta… la meta es la persona en sí.
Bibliografía
· Paulo Freire, 1967: Educação como prática da liberdade. Introducción de Francisco C. Weffort. Río de Janeiro: Paz e Terra, (19 ed., 1989, 150 p).
· Pichon-Rivière, Enrique, 1987. El proceso creador, ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1987.
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4. Es un concepto latino que significa “carrera”
4. Es un concepto latino que significa “carrera”

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